Después de comunicarnos con muchos clientes, descubrimos que casi todas sus razones para cambiar a masterbatches líquidos giran en torno a los siguientes cuatro puntos:
1. Estabilidad: Menos diferencia de color, dispersión más completa
Los masterbatches líquidos no requieren fusión secundaria. Las partículas de pigmento están completamente humedecidas y dispersas, lo que permite una integración uniforme en el sistema y da como resultado una mayor consistencia del color.
2. Eficiencia: cambio de color más rápido, operación más sencilla
Cambiar de color con masterbatch requiere más de media hora de limpieza a máquina, mientras que los masterbatches líquidos solo requieren unos minutos.
Para pedidos de varios-colores, esto significa una reducción del tiempo de inactividad de la máquina y un aumento del 20 al 40 % en la eficiencia de la producción.
3. Automatización: control preciso, reducción del error humano
Los masterbatches líquidos se pueden agregar en línea en proporciones mediante medidores de flujo o sistemas de control de pesaje, lo que permite rastrear la precisión del color de cada lote de productos. Ésta es precisamente la controlabilidad necesaria para la "fabricación inteligente".
4. Protección y costes medioambientales: reducción del consumo y el desperdicio de energía
Sin contaminación por polvo, sin necesidad de dispersión a alta-temperatura y con una limpieza a máquina más limpia. Esto no sólo mejora el entorno de producción sino que también reduce significativamente el consumo general de energía y el desperdicio de materia prima.
